
El jefe de seguridad de Irán, Ali Larijani, aseguró que Teherán no negociará con Estados Unidos, desmintiendo versiones difundidas por medios internacionales que sugerían supuestos contactos o intentos de mediación entre ambas partes en medio de la actual escalada de tensiones en la región.
Larijani fue categórico al señalar que no existe ningún canal de negociación abierto ni intención de diálogo con Estados Unidos, y calificó como falsas las informaciones que apuntan a acercamientos indirectos tras los recientes ataques y enfrentamientos militares.
La declaración se produce en un contexto de máxima tensión regional, marcado por ataques con misiles y drones, operaciones aéreas, y un deterioro acelerado de la seguridad en Medio Oriente. Desde Teherán, las autoridades sostienen que la postura iraní responde a lo que consideran acciones hostiles continuadas por parte de Washington y sus aliados.
Analistas regionales interpretan el mensaje de Larijani como una señal política de línea dura, destinada tanto al escenario internacional como a la opinión pública interna, en momentos en que crecen las especulaciones sobre una posible ampliación del conflicto y presiones diplomáticas para frenar la escalada.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones del alto funcionario iraní.

